Trenti

Escucharlo aquí

 

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Esta noche no me puedo dormir.

¿Y eso por qué?

Por nada.

Por algo será.

He discutido con uno de mis novios.

Pero si te duermes con una sonrisa, mañana se te habrá pasado.

Pues entonces, cuéntame un cuento.

 

Erase una vez, hace mucho, mucho tiempo, un..

Un qué, un qué..

Un duende. Un duende travieso de los bosques llamado..

Trenti me gusta.

Pues Trenti se vestía con hojas de helechos trenzadas con raíces. Portaba sobre sus hombros collares hechos de brotes tiernos de diversas plantas con los cuales a veces hacía trucos.

¿Qué trucos?

Por ejemplo hacerse invisible o convertirse en piedra. Cubría su cabeza con un sombrero de Amanita.

¿Qué es Amanita?

Una seta roja con puntos blancos y poderes mágicos. Si una mosca despistada se posaba en su sombrero, quedaba inmovilizada en el acto hasta que Trenti la liberase, después de lo cual ya no volvían a acercarse ni ella, ni sus amigas.

Bueno y ¿qué paso?

Una mañana temprano, Trenti dormía sobre su cama de musgo, oculto entre plantas cubiertas de espinos, cuando sus puntiagudas orejas escucharon pisadas acercándose. No hay nada que más enfurezca a Trenti que le despierten por el día, porque es cuando él duerme. La noche anterior se había corrido una buena juerga con sus amigotes en la ciudad…

¿Pero ahora qué?

Un rebaño de más de veinte ovejas, con perro y pastora incluidos, avanzaban en dirección a su guarida. Una de las carneras jóvenes y alocadas lo descubrió y lo chuperreteó.

Jajajá. Pero no se dice carneras, las chicas son ovejas y los chicos son carneros.

¿También te lo ha dicho tu profe?

Sí.

Pues en este cuento hay ovejos y carneras, ¿qué te parece?

Vale, ¿pero qué hizo Trenti?

Ya te dije que era un duende travieso. Era famoso por hacer bromas a los humanos grandes, a veces a otros animales, aunque ayudaba a los niños.

¿Y qué le pasó a la carnerita?

Le lanzó uno de los brotes embrujados de alrededor de su cuello que, tras enroscarse en una pata, le produjo una reacción alérgica que la hacía estornudar sin parar…  Achís, aaaachís.

Sssneeze!

Eso te lo habrá enseñado tu profe de inglés.

Achís!

El perro, de nombre…

¡Flaco!

El perro Flaco observó la escena y fue a avisar a la pastora, de nombre…

Soler

…La pastora Soler…

(También es cantante, jeje)

…Flaco empezó a dar saltos alrededor de la pastora para que le siguiera y después corrió de vuelta hasta donde estaba la joven carnera. Sin darse cuenta, aplastó la guarida de Trenti. Y para cuando hubo llegado al lado de la carnera estornudante

(¿Estornudante?, también te lo has inventado).

…El perro Flaco se tiró al suelo de la risa, como si le estuvieran haciendo cosquillas por todas partes.

¡Ese ha sido Trenti!

Sí, pero sin querer. La planta de su pezuña había rozado con una de las raíces de mandrágora que guardaba.

¿De qué?

La mandrágora era otra planta con poderes que el duende tenía en su guarida y al contacto con la pezuña del perro, éste se había contagiado de un hechizo y ahora no podía dejar de desternillarse de la risa.

¿Se desatornillaba?, ¿se desenroscaba no?

No, no. Es más grave, podrían llegar a rompérsete las ternillas de la mandíbula. Y ésta, desencajarse. Lo peor fue cuando pasó la pastora Soler sobre el escondite del duende. También sin querer, pero le dio un patadón al sombrero de Amanita de Trenti, que salió volando por los aires.

Trenti?

No, no, su sombrero. Trenti se puso tan furioso que llamó a un ejercito de pulgas, chinches y otros insectos voladores minúsculos para que recorrieran todo el cuerpo de la pastora, lo cual le produjo a Soler un enorme comezón.

¿Le entró hambre?

No, comezón significa que le picaba todo el cuerpo. (Díselo a tu profe).

Co-me-zón. (No dirás que no parece un glotón comilón.)

Cuando la pastora, llena de picores, acertó a llegar a la escena: estaba la cabrita estornudando..

Achís, achús..

…El perro rebozado por el suelo partiéndose de risa…

¡Jajajajá!

Y ella misma rascándose todo el cuerpo:

Ay,ay,ay…

Ow, ow, ow!

¿Y qué más?

Cuando Trenti recuperó su sombrero, que por suerte no había sufrido más que un rasguño, volvió para reconstruir su guarida y seguir durmiendo. Por el camino pidió ayuda a los hechizados (los duendes saben entenderse por igual con todos los seres). Para quitarles todos sus hechizos les pidió: a la carnerita unas ramas espinosas en un nuevo refugio a la sombra de un madroño; a Flaco, unas trufas frescas que el sabía desenterrar…

¡Qué ricas!

(No es un dulce, es una raíz con super-poderes.)

Los superpoderes molan pero las de chocolate tampoco están mal.

Y a la pastora Soler le pidió que encontrara musgo para su cama, a ser posible en flor y escurrido de agua, que para Trenti era como veneno: el agua para los peces, solía decir. Cuando por fin quedó reconstruida su nueva guarida, la pastora se llevó a sus ovejos y a Flaco al pueblo de vuelta, cada uno a su casa, su caseta, su pesebre o su corral.

¿Y así se acaba el cuento?

Parece ser que al atardecer de aquel día, con los últimos rayos del sol, en alguna casa, caseta, pesebre o corral empezaba alguna fiestecilla nocturna donde podían oírse seres diversos desenroscándose de risa.

Y colorín, colorado…

(Como mi ratón)

..este cuento se ha acabado. Ahora tienes que dormirte con una sonrisa.

Claro, pero no te preocupes que mañana no pienso tener novios. Buenas noches..

Lala salama

 

 

 

Nota: Que duermas bien en swahili se dice Lala salama.

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